Ignacio Sánchez Galán no quiere perder ni un segundo en la defensa contra el previsible asalto de EDF y sobre Iberdrola. El primer movimiento del presidente de la eléctrica española ha sido pedir a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) que limite los derechos de voto de la constructora española en Iberdrola al 3% y que le impida seguir adquiriendo acciones, tras conocerse sus contactos con la compañía francesa para hacerse con el control del grupo.
El equipo jurídico de Iberdrola basa sus peticiones “a la vista de la existencia de negociaciones entre ACS y EDF que podrían tener por finalidad la formulación de una opa sobre el 100% del capital social de la empresa”.
El grupo galo confirmó ayer, en un escrito dirigido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que “ha mantenido contactos con representantes de ACS (primer accionista de la empresa española con el 12,5% del capital), con el objeto de analizar sus respectivos intereses en relación a Iberdrola”. La empresa francesa matiza que se trata sólo de contactos “meramente exploratorias”. ACS ya había reconocido su acercamiento a EDF el pasado martes.
Peticiones
En concreto, Iberdrola ha pedido que la CNE revoque la resolución del 30 de noviembre de 2006 que autorizaba a ACS a aumentar su presencia hasta el 24,9%.
A juicio de Iberdrola, “ACS está incumpliendo el objetivo que alegó para pedir elevar su participación que pasaba por crear un núcleo accionarial estable, de carácter nacional, respaldar plenamente la gestión que realiza su equipo directivo, encabezado por su presidente, y con vocación de permanencia y sin adquirir una influencia decisiva o de control”.
En relación con esta medida, la compañía quiere que la CNE adopte medidas provisionales para prohibir a ACS poseer más del 10% de su capital. La constructora posee un 7,7% de Iberdrola de forma directa y el resto, a través de derivados financieros.
En segundo lugar, pide la apertura de un expediente administrativo para revisar la resolución de 15 de febrero de 2007, que autoriza a ACS a ejercer sus derechos de voto en Iberdrola por encima del 3% en determinadas materias, que afectan fundamentalmente a las grandes decisiones corporativas. La constructora necesitó este permiso porque la ley impide que se ejerzan los derechos políticos superiores al 3% en dos empresas consideradas operadores principales del sector energético. ACS es el accionista de referencia de Unión Fenosa.
Mientras se procede a este revisión, también reclama que se suspendan provisionalmente esos derechos.
ACS declinó hacer comentarios sobre estas peticiones.
Elecciones
Los acontecimientos en torno a Iberdrola se han precipitado esta semana, después de que Carlos March, presidente de Banca March y de Corporación Financiera Alba, que tiene un 22% de ACS, manifestase que habían hablado con otras empresas del sector eléctrico (en concreto, citó a EDF, Gas Natural, Repsol, E.ON y RWE) para reordenar el sector.
Conocidas las intenciones de las partes, los analistas creen que nada se moverá hasta después de las elecciones generales del próximo 9 de marzo y la constitución del nuevo Gobierno.
Todos han aprendido la lección tras la larga batalla que se libró por el control de Endesa, que finalmente cayó en manos de Acciona y Enel. El propio presidente de EDF, Pierre Gadonneix, en declaraciones al diario Le Figaro, destacó que “el caso Endesa duró dos años; entonces, perfectamente podemos contar con 18 meses para Iberdrola”
EDF es consciente de que una futura operación sólo saldrá adelante si cuenta con el beneplácito del Gobierno español al ser su primer accionista el Estado francés.
Las acciones de Iberdrola cayeron ayer un 0,3%, hasta 10,09 euros y las de ACS, un 1,06%, hasta 32,73 euros.
Fuente Expansion.com
El grupo galo confirmó ayer, en un escrito dirigido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que “ha mantenido contactos con representantes de ACS (primer accionista de la empresa española con el 12,5% del capital), con el objeto de analizar sus respectivos intereses en relación a Iberdrola”. La empresa francesa matiza que se trata sólo de contactos “meramente exploratorias”. ACS ya había reconocido su acercamiento a EDF el pasado martes.
Peticiones
En concreto, Iberdrola ha pedido que la CNE revoque la resolución del 30 de noviembre de 2006 que autorizaba a ACS a aumentar su presencia hasta el 24,9%.
A juicio de Iberdrola, “ACS está incumpliendo el objetivo que alegó para pedir elevar su participación que pasaba por crear un núcleo accionarial estable, de carácter nacional, respaldar plenamente la gestión que realiza su equipo directivo, encabezado por su presidente, y con vocación de permanencia y sin adquirir una influencia decisiva o de control”.
En relación con esta medida, la compañía quiere que la CNE adopte medidas provisionales para prohibir a ACS poseer más del 10% de su capital. La constructora posee un 7,7% de Iberdrola de forma directa y el resto, a través de derivados financieros.
En segundo lugar, pide la apertura de un expediente administrativo para revisar la resolución de 15 de febrero de 2007, que autoriza a ACS a ejercer sus derechos de voto en Iberdrola por encima del 3% en determinadas materias, que afectan fundamentalmente a las grandes decisiones corporativas. La constructora necesitó este permiso porque la ley impide que se ejerzan los derechos políticos superiores al 3% en dos empresas consideradas operadores principales del sector energético. ACS es el accionista de referencia de Unión Fenosa.
Mientras se procede a este revisión, también reclama que se suspendan provisionalmente esos derechos.
ACS declinó hacer comentarios sobre estas peticiones.
Elecciones
Los acontecimientos en torno a Iberdrola se han precipitado esta semana, después de que Carlos March, presidente de Banca March y de Corporación Financiera Alba, que tiene un 22% de ACS, manifestase que habían hablado con otras empresas del sector eléctrico (en concreto, citó a EDF, Gas Natural, Repsol, E.ON y RWE) para reordenar el sector.
Conocidas las intenciones de las partes, los analistas creen que nada se moverá hasta después de las elecciones generales del próximo 9 de marzo y la constitución del nuevo Gobierno.
Todos han aprendido la lección tras la larga batalla que se libró por el control de Endesa, que finalmente cayó en manos de Acciona y Enel. El propio presidente de EDF, Pierre Gadonneix, en declaraciones al diario Le Figaro, destacó que “el caso Endesa duró dos años; entonces, perfectamente podemos contar con 18 meses para Iberdrola”
EDF es consciente de que una futura operación sólo saldrá adelante si cuenta con el beneplácito del Gobierno español al ser su primer accionista el Estado francés.
Las acciones de Iberdrola cayeron ayer un 0,3%, hasta 10,09 euros y las de ACS, un 1,06%, hasta 32,73 euros.
Fuente Expansion.com





















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